Historia

Pelusa y el taller

Sobre Pelusa

La mujer detrás de la cocina

Descubrió su gusto por la gastronomía desde muy pequeña, con su batería de cocina de juguete. Con algo de educación culinaria formal, y mucho de autodidacta, fue buscando la teoría en los libros, y la práctica junto a chefs y cocineros que generosamente le enseñaron sus técnicas.

  • Actualmente escribe su columna semanal de Cocina Económica en la Revista Mía (Editorial Perfil). 
  • Colaboradora en numerosas publicaciones de Capital y del interior: Crónica, La Razón, Semanario, Revista EVA. Consultora del suplemento Ollas y Sartenes del diario CLARIN
  • Creadora y conductora del micro televisivo “La Cocina de Pelusa Molina”. Columnista, conductora y productora en diferentes envíos.
  • Estilista Culinaria en gráfica y TV, asesora de empresas de alimentación y electrodomésticos.
  • Asesora gastronómica en programas de recuperación cardiológica. Colaboradora en libros de la Fundación Cardiológica Argentina.
  • Conseiller Culinaire Du Baillage D’Argentine de la Confrerie de La Chaine des Rotisseurs, Association Mondiale de la Gastronomie (París).
  • Chevalier dans L’ordre de la Clochette, (Centro Fortabat, Alianza Francesa de la Argentina).
  • Chef honoraria de la cadena internacional Mc Donald’s.

Pelusa encontró en la cocina un espacio para conjugar su formación de docente, cocinera y psicóloga. En cada clase fomenta entre sus estudiantes el amor al arte culinario. Y sigue comprobando la influencia positiva que genera la experiencia de cocinar en diferentes aspectos de la personalidad: para crear y reforzar vínculos, afianzar la autoestima, canalizar las situaciones de estrés, ansiedad y depresión.

El Taller

Donde todo comenzó

En 1956 la madre de Pelusa, Emmy de Molina -reconocida gastrónoma- comenzó a dar clases de cocina y decoración de tortas.

Cuando su mamá se retiró, Pelusa tomó la posta de mantener vigente la enseñanza en el taller. Y de sus aulas egresaron varias generaciones de mujeres y hombres que buscaban en el arte culinario no sólo un pasatiempo sino una profesión.

Los métodos han evolucionado con el tiempo, pero el taller reafirma cada día su esencia: la enseñanza de la técnica culinaria, bajo el lema: “En la cocina no hay secretos sino técnicas”.

Quienes pasaron por los talleres, además de llevarse la técnica, los “secretos”, han aprendido “a comer”. Rescatando los sabores de la infancia, atreviéndose a los desconocidos, y conectándose con la comida desde otro lugar. En definitiva, descubrieron al gourmet que todos llevan en sí mismos. Y, aún más importante, pudieron compartirlo y disfrutarlo en familia y con los amigos. Porque la cocina ayuda a socializarse, promueve vínculos, levanta la autoestima y descubre aptitudes que refuerzan los aspectos positivos de la personalidad.