Los talleres

Para quienes son, que aprendemos

Quiénes disfrutan el taller

Los amantes de la buena mesa, que se animan a descubrir los secretos de las cocinas del mundo, y encuentran el placer de sorprender a los afectos con nuevos y deliciosos sabores…
Los que deben resolver la tarea de alimentar rico y sano a su familia cada día, sin perder las comidas tradicionales de madres y abuelas, pero actualizadas con las modernas técnicas y cuidando la salud y buena nutrición de los suyos…
Los jóvenes (solos, en pareja…) que quieren aprender a solucionar la cocina de todos los días y recibir a los amigos. Los que están cansados de la comida comprada (por nostalgia… y por presupuesto!)…
Los que se ganan la vida en la cocina, y quieren hacerlo cada día mejor…
Y cualquiera que necesita distenderse y escapar de la rutina del trabajo, del estrés, de las preocupaciones; los que necesitan un espacio donde desarrollar su creatividad, fomentar vínculos y crear relaciones interpersonales, pasar un momento agradable y relajado y aprender costumbres y curiosidades a la hora de comer…

Qué se aprende?

Las clases se llevan a cabo en el aula-taller ubicada en el corazón de Palermo, en un ámbito familiar y sin descuidar cada detalle de la enseñanza. Cuenta con todos los elementos necesarios para el aprendizaje de la cocina. Los grupos son reducidos.
Con un método de enseñanza que implica la teoría en la práctica, el alumno toma contacto desde el primer día con los ingredientes. Y al cortar, picar, batir, amasar, puede experimentar como se transforman en un delicioso plato, y presentarlo tal como si fuese a servirse a un comensal.

Pero los talleres no son simples clases de cocina en que se aprende a mezclar ingredientes. Tienen una importante función social y terapéutica, ya que ayudan a modificar hábitos, favorecen las relaciones interpersonales, y proponen un espacio de encuentro con uno mismo y con el entorno. Abarcan a la persona, como ser único e irrepetible, al mismo tiempo que se aprenden las tradiciones familiares a la hora de comer, se desarrolla el paladar y se instalan buenos hábitos alimentarios. La comida es un hecho cultural que hace a la identidad de los pueblos, del mismo modo que lo hace la música, la pintura, la vestimenta o cualquier manifestación artística y obedece en muchas de sus formas a una transmisión oral que no debe perderse.